Maria Barragan
testimonio de

Inma

¿Cómo os prometisteis?

Juanma y yo nos conocimos en Granada, ciudad en la que vivimos los dos. Para nosotros la Abadía del Sacromonte es uno de nuestros sitios especiales. El verano anterior habíamos ido a Formentera y yo le notaba nervioso. Sin embargo fue el día que menos me lo esperaba. Fuimos a comer a nuestro restaurante favorito, después a nuestra cafetería favorita y finalmente fue en la Abadía. Algo muy cotidiano, muy íntimo y muy de los dos. Fue precioso.

¿Por qué María Barragán?

Conocí a María a través de instagram. Además, una amiga me había hablado de su profesionalidad, porque María es amiga de su madre. Sin duda no se equivocó. Creo a veces la única forma que tenemos las novias de conocer a los diseñadores es a través de instagram, donde sólo puedes fijarte en el diseño o en si el estilo de novia te gusta, lo cual está bien y al final creo que cada diseñador puede hacer algo que se adapte a tu gusto, ya está todo “inventado”. Lo importante para mí, a parte del diseño, que fue maravilloso por cierto, es el saber que estás dejando algo tan importante a alguien profesional y que tu vestido va a estar perfecto ese día. Nada más conocer a María sabes que hay mucha mucha experiencia detrás, así que no visité a nadie más. Me transmitió mucha confianza y tanto mi madre como yo, dejamos en sus manos nuestros vestidos. Sin duda, acertamos.

¿Cómo fue el proceso del vestido?

Probablemente fue lo que más disfruté y a la vez en lo que más expectativas y miedos tenía. Tenía muchas ideas en la cabeza, cada cual más diferente y no conseguía darles forma. Podría decir que me probé mil vestidos de su colección hasta dar con la forma que me quedaba bien, pero la verdad es que el primer vestido que me probó María era justo lo que le quedaba bien a mi cuerpo y a partir de ahí comenzamos con el diseño. Vimos mil tejidos y me fui a casa con un diseño atemporal y muy elegante. A los pocos meses (había tenido mucho tiempo para darle vueltas), decimos cambiar prácticamente todo el diseño.
Probamos creo todas las telas que había en el taller para la zona del cuello y finalmente María me enseñó la tela de pedrería bordada. Si me preguntaran unos meses atrás que era con lo que no me veía el día de mi boda, sin duda habría dicho pedrería. Sin embargo decidimos probarlo y cuando me vi la luz que daba a la cara y ese “toque” distinto pero sin perder la elegancia, creo que lo tuvimos todos claro. María supo captar exactamente, no solo lo que quería, si no lo que me favorecía y me hacía sentirme guapa. No destaco solo su profesionalidad si no su sinceridad, trato y también paciencia, todo hay que decirlo. La elegiría sin duda de nuevo, por el diseño y por lo tranquila que estuve desde que entré por primera vez en su atelier.

¿Cómo te sentiste el día de tu boda?

Está mal que yo lo diga, pero me sentí la novia más guapa del mundo. Al final es como debe sentirse una novia en su día. Creo que el diseño de la pedrería del cuello no dejó indiferente a nadie, porque era algo que llamaba mucho la atención. Cuando me lo puse por primera vez, no solo sentía que era un vestido super elegante y diferente a la vez, si no que se había confeccionado con mucho mimo. La sensación de ponerte algo que está muy bien hecho.
Llevaba un bandeau de seda precioso. Me preocupaba no estar cómoda ese día con él. Barajamos la opción incluso de poder quitarlo para la fiesta, pero a María se le ocurrió la idea de no “coserlo” al vestido y que poco a poco fuera cayendo a su amor, dándole así un toque más desenfadado en el momento fiesta, quedando un poco a modo de collar. No solo estuve super cómoda sin renunciar al bandeau, si no que además me encantó darle esa naturalidad y un poco “olvidarme” de estar perfecta y centrarme en disfrutar. Otro acierto!! María consiguió transmitir mi personalidad en un vestido, todas mis amigas me dijeron “es tan tú”. Y al final de eso se trata de ser y sentirme tú.
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