

testimonio de
Blanca
¿Cómo os prometisteis?
Luis y yo nos prometimos en Mójacar, un martes cualquiera del verano del año 2023.
A los dos nos encanta Mójacar. Divertirnos en sus chiringuitos, desconectar en sus playas, y pasear por su pueblo. En un futuro nos gustaría vivir allí, por lo que me fascinó que Luis se arrodillara en Mojácar pueblo, en Calle de Enmedio. A menudo pasamos por allí y recordamos el momento.
Esa noche no pude dormir, me emocionaba pensar como se lo diría a todos. Y en ese momento empezó el proceso tan emocionante de nuestra boda que aún hoy no ha acabado.
Esa noche no pude dormir, me emocionaba pensar como se lo diría a todos. Y en ese momento empezó el proceso tan emocionante de nuestra boda que aún hoy no ha acabado.
¿Por qué María Barragán?
Seguía a María Barragán desde hacía tiempo en redes. Me gustaban sus diseños y su elegancia. Mentiría si no dijera que ella fue la que consiguió ordenarme y darle forma a todas las ideas tan dispares que en ese momento tenía en mi cabeza.
Una de las cosas que tenía claras es que quería llevar la mantilla que mi abuela Juani llevó en la boda de mis padres, es una joya familiar hecha a mano que sin ninguna duda tenía que llevar en mi día. También tenía claro que quería lucir una capa, abrigo o chaleco que después me pudiera quitar, y quedarme con un vestido más sencillo, cómodo de llevar, pero vistoso.
Una de las cosas que tenía claras es que quería llevar la mantilla que mi abuela Juani llevó en la boda de mis padres, es una joya familiar hecha a mano que sin ninguna duda tenía que llevar en mi día. También tenía claro que quería lucir una capa, abrigo o chaleco que después me pudiera quitar, y quedarme con un vestido más sencillo, cómodo de llevar, pero vistoso.
¿Cómo fue el proceso del vestido?
Conecté con María desde el momento en que la conocí. Me dio mucha confianza su seguridad y profesionalidad. Cuando dibujó el que después sería mi vestido y me lo mostró, lloré, me emocionó muchísimo ver plasmada la idea tan borrosa que yo tenía en mi cabeza. También me tranquilizó. Guardo ese boceto con mucha ilusión y lo quiero enmarcar para ponerlo en el vestidor de casa.
Durante las pruebas, siempre me sentí cómoda y segura. No cambiamos nada de la idea inicial, simplemente perfilábamos. Me ponía nerviosa la idea de que no me gustara el resultado final, pero no fue mi caso.
La semana que tocaba prueba estaba ansiosa, deseando que llegara el momento de volverme a ver con mi vestido puesto. Tocábamos el timbre, nos recibía Eli siempre tan alegre y simpática.
“Buenas tardes, Blanca. Entrad al cambiador, empieza a quitarte la ropa que enseguida viene María.”
Mientras que mi tía Ana me repeinaba simulando la coleta que llevaría en el día de la boda, algo que también tenía claro desde el principio, mi madre me ayudaba a quitarme la ropa, y ponerme los tacones…
“Blanca, otra vez vienes maquillada, al final vas a machar el vestido…”
Durante las pruebas, siempre me sentí cómoda y segura. No cambiamos nada de la idea inicial, simplemente perfilábamos. Me ponía nerviosa la idea de que no me gustara el resultado final, pero no fue mi caso.
La semana que tocaba prueba estaba ansiosa, deseando que llegara el momento de volverme a ver con mi vestido puesto. Tocábamos el timbre, nos recibía Eli siempre tan alegre y simpática.
“Buenas tardes, Blanca. Entrad al cambiador, empieza a quitarte la ropa que enseguida viene María.”
Mientras que mi tía Ana me repeinaba simulando la coleta que llevaría en el día de la boda, algo que también tenía claro desde el principio, mi madre me ayudaba a quitarme la ropa, y ponerme los tacones…
“Blanca, otra vez vienes maquillada, al final vas a machar el vestido…”

¿Cómo te sentiste el día de tu boda?
De repente aparecía María, con el vestido en sus brazos, tratándolo con tanta delicadeza… Lo colgaba de su percha y lo dejaba caer. El corazón me va iba a mil. Cuando María empezaba a abotonarme la espalda, yo ya empezaba a respirar tranquila. Me miraba en el espejo y veía a mi tía y a mi madre asomarse por detrás: - Sí, era el mío.
Comentábamos el vestido, los complementos, el peinado… María dejaba que me aburriera de mirarme, de hacerle preguntas. Perdía la noción del tiempo en las pruebas. Pero nunca salí de allí insatisfecha.
Comentábamos el vestido, los complementos, el peinado… María dejaba que me aburriera de mirarme, de hacerle preguntas. Perdía la noción del tiempo en las pruebas. Pero nunca salí de allí insatisfecha.

Decidimos que durante la ceremonia llevaría el pelo recogido, y me pondría unas esmeraldas verdes, haciendo guiño a mi anillo de pedida, y que en la fiesta me dejaría el pelo suelto y me cambiaría los pendientes por otros que yo misma diseñé.
Pero, sin duda alguna, la prueba más emocionante fue la del día 2 de noviembre de 2025, la definitiva. Todavía recuerdo el ruido de las ruedas de la maleta de Tonylo al llegar a mi casa. El colofón final a tantos preparativos… enfundarme en mi vestido. –Sí, el del boceto.
Pero, sin duda alguna, la prueba más emocionante fue la del día 2 de noviembre de 2025, la definitiva. Todavía recuerdo el ruido de las ruedas de la maleta de Tonylo al llegar a mi casa. El colofón final a tantos preparativos… enfundarme en mi vestido. –Sí, el del boceto.
Proveedores
- Ceremonia: Iglesia de la Asunción, Olula del Río
- Celebración @jardineslatejera
- @visual.and.co. Javi Lozano / Visual and Co. Fotografía
- @soycayetanamarin Videógrafa
- @trecepetunias WP
- @tonylogarcia Maquillador y Peluquero
- @graciaylapenca Flores y Deco
- @evhe__ Papelería
- @sprezzatura_ig Pendientes Ceremonia
- @flordeasoka Zapatos
- @imasicomplementos Pendientes Fiesta
- @dejavurock Grupo Cocktail
- @boketto_ilustra Ilustradora
- @losbigardos Grupo fiesta
- @franfalcesdj DJ
- @encuadernacionacebo Libro firmas testigos