Maria Barragan
Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.
testimonio de

Marina

¿Cómo os prometisteis?

Rafa y yo nos conocimos hace diez años durante nuestro Erasmus en Varsovia y, aunque siempre habíamos imaginado una vida juntos, nunca sentimos prisa por llegar a ningún sitio. Por eso, cuando llegó la pedida, fue algo completamente natural y muy nuestro.
Fue durante un viaje por Cuba y México en las Navidades de 2024. Casi al final del recorrido, Rafa me sorprendió en un embarcadero de la Laguna de los Siete Colores, en Bacalar, y me pidió matrimonio.
Nos quedamos allí viendo el atardecer, hablando de todo lo vivido durante estos diez años y empezando a imaginar cómo sería nuestro gran día. Es uno de esos recuerdos que nos acompañará siempre.

¿Por qué María Barragán?

Cuando empecé a buscar quién diseñaría mi vestido tenía claro cómo quería sentirme ese día, aunque todavía no supiera exactamente cómo sería. Buscaba algo especial, con personalidad, que reflejara mi estilo y que pudiera seguir sintiendo mío con el paso del tiempo.
Cuando descubrí el trabajo de María me llamó mucho la atención la forma en la que cada vestido tenía identidad propia sin dejar de poner siempre a la novia en el centro.
Pedí cita en el atelier de Madrid y desde la primera visita tuve claro que estaba en el sitio correcto. Probamos distintos diseños, compartí algunas referencias y, sobre todo, me gustó sentir que escuchaban más allá del vestido: cómo quería moverme, qué detalles tenían sentido para mí y cómo quería vivir ese día.
En la siguiente cita me enseñaron varios bocetos y, entre ellos, estaba mi vestido. María consiguió interpretar ideas que ni siquiera sabía explicar del todo y transformarlas en una propuesta completamente alineada conmigo. Con el tiempo me he dado cuenta de que elegir a María Barragán fue una de las mejores decisiones de toda la boda.

¿Cómo fue el proceso del vestido?

El proceso fue una de mis partes favoritas de toda la preparación y recuerdo cada prueba con muchísimo cariño. Siempre eran un pequeño evento dentro de mi agenda y disfruté viendo cómo el vestido iba tomando forma.
Desde el principio tuvimos clara la idea de crear un diseño que evolucionara durante el día. El drapeado del cuerpo realzaba la figura sin perder comodidad, equilibrado con una manga asimétrica y un drapeado sobre el hombro que aportaban personalidad. La espalda completamente abotonada y la falda de gasa rústica terminaban de aportar delicadeza y movimiento al conjunto.
La capa fue probablemente el elemento más especial: estaba completamente bordada con flores y transformaba el vestido durante la ceremonia para después dar paso a una versión más ligera para la fiesta.
Lo que más valoro del proceso fue la confianza que tuve desde el principio. Fui a algunas pruebas acompañada y a otras sola, y en todas me sentí arropada y muy cómoda. En la última prueba tuve una sensación muy bonita de reconocimiento. Más que verme con el vestido terminado, descubrí que todo lo que habíamos construido durante esos meses había encontrado exactamente la forma que había imaginado.

¿Cómo te sentiste el día de tu boda?

Es difícil resumirlo en una palabra porque estaba muy emocionada y viví muchas cosas a la vez, pero sobre todo recuerdo una sensación enorme de felicidad y tranquilidad. Había imaginado muchas veces cómo sería ese momento y me sorprendió descubrir que, cuando llegó, todo encajó con muchísima naturalidad. Tuve claro que ese vestido había sido para mí desde el principio.
Creo que eso fue lo más bonito de todo el proceso y del resultado. Nunca tuve que adaptarme al vestido; tuve la sensación de que estaba pensado para vivir ese día conmigo. Me sentí cómoda, segura, ilusionada y muy libre para disfrutar sin estar pendiente de nada más.
Y al final eso era justo lo que quería: sentirme especial sin dejar de reconocerme. Me quedo con la sensación de haber vivido el día exactamente como quería vivirlo y, si pienso en él, creo que lo que más valoro es haber podido vivir uno de los momentos más felices e importantes de mi vida sintiendo que todo estaba exactamente donde tenía que estar.
Proveedores
Ir al contenido