Maria Barragan
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testimonio de

Ana

¿Cómo os prometisteis?

Estábamos haciendo una ruta en el Pirineo Aragonés, la de Faja de las Flores. Es una de esas rutas que te deja sin aliento, literalmente y en todos los sentidos. En el pico más alto, ocurrió.
No hay escenario más nuestro que ese.

¿Por qué María Barragán?

Es sencillo, llegué a María Barragán, (recomendada por una amiga mía),con una mini idea, pero sin ninguna pretensión. Me probaron un patrón base y, desde ahí, me dijeron que podíamos modificar, añadir o quitar absolutamente cualquier cosa.
Para mí había un requisito innegociable: el cuello alto. Y eso, que en otros sitios podría haber sido un problema, aquí fue el punto de partida. Eso me enamoró. No había duda tras esa visita, que iban ser ellas.

¿Cómo fue el proceso del vestido?

Tuve tres pruebas del vestido acompañada de amigas y familiares, lo que hizo la experiencia muy especial. El equipo te ayuda en todo, y te aconseja con sinceridad, que es lo más importante. Destacar especialmente a Ana, la modista, por su trato cercano, paciencia y perfeccionismo en cada ajuste. Cada prueba mejoraba la anterior gracias a la dedicación de cada persona que forma el equipo. También recuerdo con humor que en la última prueba me puse el vestido con medias calcetín y zapatos, algo que manejamos con mucho humor.

¿Cómo te sentiste el día de tu boda?

Estaba tranquila. Cuando entré a la Basílica cogida de la mano de mi padre, me sentí segura, orgullosa de mí misma y querida por toda la gente que estaba allí. Mi pareja estaba al fondo… ¿qué más podía pedir?
Destacar un momento que tengo muy grabado: antes de subir al altar, le di un beso a mi madre. Sí o sí. Porque aunque el padrino sea ese día una figura importante, mi madre lo era exactamente igual.

¿Qué le dirías a una novia que empieza a buscar su vestido?

Que vaya tranquila. Que, a no ser que lo tenga clarísimo, experimente. Y lo más, más importante de todo: que se sienta ella misma. Que no se sienta disfrazada, sino ella misma. Eso es lo que te da la seguridad que necesitas ese día.
Y por supuesto, que el equipo que le aconseje sea como en María Barragán: sinceras, al detalle, comprometidas. Eso es una ayuda de diez.
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